Fuera queda el frío. Ahora a solas con mis pensamientos, veo arder el último candil y temblar en su luz las sombras de mi mente. Queda el silencio y una lágrima, la escarcha de muchas noches. El cansancio de los días pervierte las miradas, que deben ser puras, como dice mi canción. Por eso esta noche velaré, buscando el propósito y la razón. La manera de forjar mi voluntad y de afilar, por qué no, la espada de las sonrisas.