domingo, 13 de noviembre de 2016
Paseo nocturno bajo la mayor luna en nosecuántos años
Caminar, de noche, de espaldas a esta ciudad. Solo caminar y respirar. Protestan los pulmones al principio. Pero despues timidamente agradecen abrirse a este aire que siendo más frio es también más limpio, más inocente. Nada como sumergirse en el silencio y caminar. Me siento libre cuando la luz de la luna es la única guía necesaria. El camino me lleva hacia dentro, al centro de mí mismo (más lejos, más ligero, más fácil). Me gusta caminar de noche, de espaldas a esta ciudad. Y la verdad es que me gusta porque aunque solo sea por un momento, siento que lo desconocido me abraza y deja de darme miedo.
sábado, 1 de octubre de 2016
Madrid days
Ignorar el calor sofocante, percibir la calma detrás del ruido, ver la unidad detrás de la multitud. Intuir la verdad que se esconde tras nuestras máscaras. La historia que todos llevamos a cuestas. Mantener el equilibrio (a veces sin manos) en el tren abarrotado e imparable (como la vida misma). Aprender a escuchar el corazón y saber cuando de verdad me pide dar. La mejor compañera de alguien que da es la sonrisa. Saber que a veces conviene seguir mi propio camino y no el marcado, aunque suponga escoger las escaleras corrientes antes que las mecánicas. Tener cuidado al caminar de no pisar nada inapropiado, sentir como mis sandalias acarician el suelo aunque eso suponga un poco de frío en los pies por las mañanas.
Considerar amigos a aquellos que me sirven el café. Saber reirme de mi mismo cuando la ocasión lo merece. Ver que personas diferentes aplican soluciones diferentes al mismo problema. Aprender de todos. Comprender que no todo el mundo puede caerme bien. Aceptar que en la vida me encontraré con todo tipo de gente. Yo elijo como comportarme con cada uno. Darme cuenta que por muy agotado que esté siempre queda un poco de energía en la reserva que necesitamos para terminar el día y de que nuestro cuerpo aguanta más de lo que pensamos. Ser consciente de que a veces es necesario decir no. Por supuesto los pequeños detalles son importantes. Hasta la forma de cortar el pan influye a la hora de hacer un bocadillo. El tiempo pasa volando ¡Como olvidarlo!
En alguna parte leí que "la felicidad es un depósito lleno". Y amigos míos, más felicidad cuanto más compartida añadiria yo.
Si escarbo un poquito bajo la capa superficial son muchas las cosas que he aprendido en los madriles. Quiza lo más importante fue esperar lo inesperado, en pruebas más grandes de las que podía imaginar. Perdonar, perdonarme. Abrir mi corazón... y continuar.
Considerar amigos a aquellos que me sirven el café. Saber reirme de mi mismo cuando la ocasión lo merece. Ver que personas diferentes aplican soluciones diferentes al mismo problema. Aprender de todos. Comprender que no todo el mundo puede caerme bien. Aceptar que en la vida me encontraré con todo tipo de gente. Yo elijo como comportarme con cada uno. Darme cuenta que por muy agotado que esté siempre queda un poco de energía en la reserva que necesitamos para terminar el día y de que nuestro cuerpo aguanta más de lo que pensamos. Ser consciente de que a veces es necesario decir no. Por supuesto los pequeños detalles son importantes. Hasta la forma de cortar el pan influye a la hora de hacer un bocadillo. El tiempo pasa volando ¡Como olvidarlo!
En alguna parte leí que "la felicidad es un depósito lleno". Y amigos míos, más felicidad cuanto más compartida añadiria yo.
Si escarbo un poquito bajo la capa superficial son muchas las cosas que he aprendido en los madriles. Quiza lo más importante fue esperar lo inesperado, en pruebas más grandes de las que podía imaginar. Perdonar, perdonarme. Abrir mi corazón... y continuar.
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