Hay caminos
de ida y vuelta. Atrás queda lo vivido y adelante el porvenir. Y hay cosas que llevo conmigo. Y tras el regreso, me doy cuenta de que cada día en mi vida es un camino de ida y vuelta. Y por la mañana vuelvo a dar gracias al
cielo ya que anoche tampoco se desplomó sobre mi cabeza. Aún quedan batallas por luchar y quizá aún conserve algo de esa pócima que un día me pudo hacer invencible. Es en esas mañanas cuando
me doy cuenta de que no siempre el camino es fácil. Pero aún así, lo importante sigue siendo caminar, aunque se nos queden los pies fríos, sin
sandalias por la Galia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario